Cortina de humo

•enero 4, 2011 • 5 comentarios

Este país es tan incongruente e incomprensible que, en ocasiones, me recuerda a Yankilandia. A esa nación, la de las barras, las estrellas y la doble moral, donde no puedes tomarte una cerveza hasta los 21 pero puedes ir con pipa, como Harry el Sucio,  a comprar mantequilla de cacahuete.

Aquí, en España,  el País de la Pandereta, una niña de 16 años puede practicarse un aborto sin comunicárselo a sus padres. Mientras tanto, ingenuos, éstos piensan que su hijita está haciendo un trabajo de Conocimiento del Medio en casa de su amiga Mariflor. Si la niña, en un alarde de responsabilidad, se molesta en ir a la farmacia porque ha pasado de la (“jo, tía, cómo me corta el rollo”) gomita, podrá adquirir, tantas veces como quiera y sin receta, un bombazo de hormonas (la píldora del día después) para solucionar el contratiempo.  Sí, como si fueran lacasitos. Ella puede hacer eso, la ley se lo permite, pero usted no puede encender un cigarrillo mientras se toma el café cortado a media mañana. Esto es un Estado de Derecho, con sus libertades de diferente calibre.

De la misma forma, un padre no puede fumarse un pitillo mientras mira cómo su hijo hace un castillo de arena en un parque infantil. Por supuesto. Vaya padre irresponsable y cabrón (pensarán algunos), deberían quitarle la custodia y encerrarlo por corrupción de menores e infanticidio. Pero si ese mismo padre pasa del parque y deja a su hijo en compañía de la telebasura de la tarde mientras se come el Phoskitos de la merienda, estará siendo un padre modelo, digno del título de Superpapá de 2011.

En este país, unos críos cabrones violan, torturan y matan, y se van unos añitos a un centro de menores, a hacer talleres de marquetería, jugar a las cartas, etc. Porque el Estado, a través de la Ley del Menor,  se preocupa por reinsertar a esos pequeños bastardos, que tuvieron una infancia difícil y no merecen ser excluidos tan pronto por la sociedad, pobrecitos. Sin embargo, usted va a ser alineado de su círculo de amistad en las reuniones cuando quiera fumar, será un marginado, un paria, la gente le mirará mal, como si su cigarro fuera un pico de heroína chunga recién comprada en Las Barranquillas.

"Que viva España / La vida tiene otro sabor / Y España es la mejor"

Hablando de droga, en Galicia, la droga entra a espuertas, pero no siempre las fuerzas policiales interceptan los fardos de farlopa, a pesar de las denuncias ciudadanas. Pero si usted se enciende un cigarro en un bar y, algún anónimo, en un acto de valentía y patriotismo digno de la Guerra de la Independencia le denuncia, es posible que la policía se presente para ponerle un multazo…y algo más si se pone chulo. Es genial, regresamos a las denuncias anónimas de la posguerra y jugamos a ser Torquemada en la Inquisición ¡Es diver!

Así está el país señores, así. Abortos sin consentimiento, asesinatos que quedan impunes, tráfico de drogas, telebasura, y paro galopante. Pero no importa, ¿qué mas da? Estamos todos muy contentos porque “Qué bien, mi abrigo sigue oliendo a Ariel cuando salgo del bar”. Pueril, simplemente. Así es cómo se cae en la trampa de los gobiernos, aceptando cortinas de humo como ésta, mientras cerramos el año 2010 con cifras de paro histórico

Feliz 2011, felices miradas más allá de las propias narices y felices 9450 millones de euros recaudados gracias al tabaco por el Gobierno.

Y que viva España

Tiempo perdido

•mayo 24, 2010 • 4 comentarios

Ayer terminó la serie Lost (Perdidos). Y yo estoy la mar de contenta. Principalmente por dos razones.

Cillit Bang

Cillit Bang. Y la ilusión se va en un "bang"

La primera es que voy a tener que dejar de oir la soberana chorrigilipollez de que Lost es la mejor serie de la historia. Y una mierda (luego explicaré por qué). La segunda razón es que me encanta el estado de decepción en el que han quedado sumidos los  “losties” (palabra chachicool y guachibohemia que designa a los seguidores más frikis de la serie) porque al final resulta que estaban todos muertos y porque apenas se han despejado las incógnitas que, durante 6 temporadas, han mantenido a millones de personas pegadas a las pantallas. ¿Sabéis que os digo?. Lo sabía. Y ¿sabéis qué más? Se os está bien empleado.

La vida es relativa. No se puede endiosar a nada ni a nadie. Por la red he leído poco menos que los guionistas eran la reencarnación del Mesías. De los comentarios de los fanáticos (lo de fan de se queda corto) casi deduje que eran mentes privilegiadas alumbradas a partir de una relación sexual fortuita entre Einsten resucitado y los marcianos cabezagorda de Mars Attacks. Por favor, no se puede ser tan ignorante. Ni tan simple.

La explicación al tema de que no se haya dado respuesta a casi ninguna incógnita responde a mi teoría de que los guionistas son pésimos y además, drogatas. Seguro que hablaron lo siguiente:

-¿Cómo mantenemos al personal pendiente de cada capítulo?

-No sé, pues con cosas sin sentido. Espérate que me bebo el salfumán del váter y a ver qué se me ocurre

Y así una semana tras otra, suplían su falta de creatividad con litros y litros de productos de limpieza. Después del salfumán vinieron el Xampa Fregasuelos y el Mister Propper Baño. Y ya no pudieron parar. La bola de embrollo y surrealismo crecía y crecía. Unas semanas un oso polar en la selva y otras un estatua de Tutankamon del tamaño de la Basílica del Pilar. Y alargando, alargando…¡6 temporadas! y mucha gente pendiente.

Cuando ya no se les podía ocurrir nada más surrealista y la adicción fue cobrando tintes dramáticos, decidieron terminar la serie. Después, la conversación de los guionistas fue ésta:

-Esto…no es por nada. Pero a ver cómo salimos del lío, que la cabecica no nos da para más y yo tengo las neuronas machacadas de esnifar Cillit Bang

-(Inyectándose un chute de Mistol). No sé…que todo es un sueño

-Es que eso ya lo hicieron en Los Serrano

-Pues que estaban muertos, joder ¡yo qué sé! ¡Déjame meterme el pico tranquilo!

Y fin de la historia

Sicarios y putas

•enero 25, 2010 • Dejar un comentario

Ayer fue San Francisco de Sales, patrón de los periodistas. Y voy y me entero de esto el día en que más asco me da haber decidido dedicarme a todo el tinglao que llamamos “periodismo”.

Leo en XLSemanal  un reportaje sobre el fiasco de la Gripe A. ¿Se acuerdan? Aquella megapandemia que nos iba a matar a todos y que iba a dejar el mundo más desierto que el cerebro de Pocholo Martínez Bordiú. Aquella enfermedad que nos tenía muertitos de miedo preguntándonos si iba a haber vacunas para todos y que, efectivamente costó al Ministerio de Sanidad la friolera de 333 millones de euros por 37 millones de dosis. Ahora resulta que sobran 26 millones porque la sociedad española ha pasado bastante de las vacunas por ser contraproducentes en ciertos casos y porque el león no era tan fiero como lo pintaban. Y es que más que león, era un gatito.

En el citado reportaje se desgranan las cuestiones que han llevado al Consejo de Europa a crear una Comisión de Salud que investigue el caso porque, al parecer, un listo llamado Albert Osterhaus (virólogo) empezó a hacer cundir el pánico por la Gripe A siendo consciente de que la enfermedad era menos mortífera que la gripe común y teniendo posibles intereses en varias empresas farmacéuticas. ¿Y quiénes fueron los responsables, ávidos de noticias y de ventas de ejemplares, de que la paranoia se extendiera por todo el mundo? ¡Sí! Los medios de comunicación ( y la Organización Mundial de la Salud también, pero eso es lo que se tendrá que descubrir en la citada comisión). Por favor, si recomendaban incluso evitar besarse.

Éste es el graciosito de Albert Osterhaus, ojalá se te caiga hasta el peluquín, por listo

Además es que el ser humano de hoy, para el tema de las enfermedades y los peligros a gran escala, es la rehostia. Al hilo de esto, recuerdo una anécdota que me sucedió en París en mayo del año pasado (en plena efervescencia de lo que, por entonces, era la “gripe porcina”). Me disponía, junto con otras dos personas, a subir a lo más alto de la Torre Eiffel, cuando de repente, caímos en la cuenta de que el encargado del ascensor llevaba puesta una mascarilla de tamaño algo desproporcionado. En tono chistoso, empezamos a bromear con la posible pandemia y a ponernos las bufandas a modo de mascarilla. A los dos minutos, la gente miraba al encargado y su mascarilla, a nosotras y nuestras “bufandas anti-ataque bacteriológico” y de nuevo al encargado y a su mascarilla. Pues bien, no se me olvidarán en la vida los rostros de auténtica preocupación de los presentes en la fila respirando a través de los cuellos de sus abrigos o sus pañuelos disimuladamente, así como quien no quiere la cosa. Todavía me troncho de risa al acordarme de todo aquello.

Vacunas almacenadas y muertas de risa

Intereses económicos de empresas o estados + medios de comunicación al servicio de todo el que ponga dinero encima de la mesa + una sociedad que ha visto demasiadas películas de catástrofes = PSICOSIS. Esta fórmula se viene repitiendo ya con demasiada frecuencia y, sinceramente, yo me estoy cansando. Desde aquel pájaro carpintero muerto que desató la ola de pánico por gripe aviar ya tardaban en meternos el miedo en el cuerpo.

Todo esto de la gripe A, ha sido sólo un ejemplo reciente de hasta qué punto los medios de comunicación hacen que los periodistas se vendan por un puñado de euros, como sicarios y putas de la tecla de ordenador, haciendo que este oficio se torne indigno y quitando la ilusión tanto a los que empiezan como a los que ya peinan canas en el asunto. “El oficio más bello del mundo”, decía el genio Gabriel García Márquez. Lo siento, Gabo, pero (con todos mis respetos)…y una mierda.

Luego nos sorprende que, según el último Informe de la Profesión Periodística de la Asociación de la Prensa de Madrid, seis de cada diez españoles tengan una imagen regular, mala o muy mala de los periodistas. Los motivos a los que se apuntan son “la vulneración de la intimidad, la manipulación, el partidismo y el sensacionalismo”. Y después de esto, se nos llena la bocaza con gilipolleces como “somos el cuarto poder” , “somos la condición para que exista la democracia”, “somos quienes damos la verdad a los ciudadanos”. Somos, somos, somos…putas y sicarios, señores, y no hay más. O trileros, si los anteriores calificativos les parecen indecorosos (aunque no sé cuál de las tres cosas es peor).

Yo elegí este oficio porque sólo oír la palabra “periodismo” o “periodista”, me helaba la sangre en las venas, y porque creo que es posible cambiar aunque sólo sea un puñetero metro cuadrado del mundo a través de lo que escribimos. Sigo creyendo en el periodismo, pero…un mal día (del periodista) lo tiene cualquiera.

Sálvame…o mátame

•junio 24, 2009 • Dejar un comentario

En los últimos meses, estamos siendo testigos de la emisión del que se está convirtiendo en el paradigma de la telebasura en España desde los tiempos de los desaparecidos (gracias al cielo) “Aquí hay tomate” y “Crónicas Marcianas”.  Hablo, por si no han tenido la desgracia de verlo, del programa de las sobremesas de Telecinco: “Sálvame”.

“Sálvame” es más que telebasura, es telemierda. Por una parte, es clavadito a otros programas que provocan náuseas, que tienen menos interés que Falete en tanga, de los que se pasa de largo y punto. Me explico, los contenidos son malos y mediocres: se habla de quién se ha liado con quién, quién ha dejado su relación con quién…imbecilidades de ese calibre. En estos programas, el problema está en el contenido, que es vulgar. Sin embargo, lo de “Sálvame” va más allá, es basura en forma y en contenido. Es un insulto para todo lo que se estudia en las facultades de Comunicación.  

Jorge Javier Vázquez presenta Sálvame

Para empezar, (mientras escribo se está emitiendo) hay siete personas en el plató. Sin incluir al presentador, sólo dos son “periodistas”: Lydia Lozano y Jimmy Giménez – Arnau. De estos dos, siendo que la primera hizo el rídiculo al intentar demostrar que la hija de Romina y Albano estaba viva, el único que me merece algo de respeto es Giménez – Arnau, columnista de los que ya no quedan, sin miedo.  Los otros presentes son Kiko Hernández (me parto la caja cuando se permite el lujo de hablar de “fuentes”, “contrastar información” o “documentación”… ex vendedor de pisos y gran hermano, y ahí lo tienes hablando sobre periodismo, qué asco. También están Yola Berrocal (¿esta tía acabó la Primaria?) y Belén Esteban (con la Esteban no me meto, su papel es el de humorista y lo cumple a la perfección).

Lo que más nerviosa me pone (no sé qué opinarán ustedes si lo han visto alguna vez) es el cachondeo general, la falta de seriedad. El presentador menosprecia a los invitados, da y quita la palabra arbitrariamente, se sienta, se levanta y…(esto es lo más) cita a autores célebres para dárselas de muy culto sin venir a cuento. Los colaboradores atienden llamadas y mensajes en sus propios teléfonos móviles (¡en plató y en directo!), bailan, cantan, gritan, interactúan con el público y rara es la vez que alguien no abandona el plató. Para colmo, a los realizadores les encanta hacer primeros planos de las tetas de Yola Berrocal, de Belen Esteban, y de quien se tercie. Un circo.

Yo creo que se puede hablar de temas “del corazón” de forma más o menos seria. “Hormigas Blancas” rozaba la dignidad. Ya sabemos que los documentales de la 2 no venden…pero por favor, un mínimo de vergüenza

Gorilas

•mayo 15, 2009 • 1 comentario

Primeramente, quisiera perdir perdón por comparar a ese espécimen pseudohumano con un animal tan bello, respetable e inteligente  como un gorila. Sí, cuando digo “espécimen pseudohumano” me refiero a los porteros de discoteca/ porteros de pub.  Como en la entrada anterior ya generalicé y empieza a ser costumbre en este blog, me van a seguir permitiendo la licencia. No me apetece estar hablando de “algunos porteros”, porque no creo que sólo sean “algunos” los que se dejan las neuronas en casa, pero no los musculitos y la chulería, que se los llevan puestos al trabajo. De la misma forma, quiero que este texto sirva para reconocer a aquellos porteros (también hay muchos) que se limitan a hacer su trabajo de la forma más discreta y respetuosa posible. Lo siento por ellos, pero en un rebaño, son las ovejas negras las que más destacan.

¿Quién es más animal?

¿Quién es más animal?

Todo el mundo los has sufrido. De malas maneras pueden echar a alguien de un local o no permitirle la entrada por no tener edad suficiente, por llevar zapatillas, o por tener una cara que nos les gusta (esta escena la presencié yo en Zaragoza hace menos de un año). Como suena. Un chico corriente pretendía acceder a una discoteca cercana al Casco Antiguo y uno de los dos porteros le dijo: “Tú no entras, que no me gusta tu cara”. Acto seguido, el gorila en cuestión le dio un codazo a su compañero y ambos rieron a carcajadas la gracieta. El chaval (que tenía una cara de lo más normal), hizo ademán de entrar, mientras intentaba explicar que sus amigos estaban dentro. Le empujaron, y sin perder la sonrisa, ahora amenzante, el portero le soltó: “Va en serio. Lárgate antes de que me mosquee”.  El chico agachó la cabeza y, efectivamente, se largó.

Infrahumanos, unineuronales, carentes de razocinio y chulos, muy chulos. Suplen su falta de materia gris con masa muscular, anabolizantes y otras drogas que cercenan cualquier posibilidad de desarrollo intelectual.

Estos actos son detestables. Aquel joven pretendía encontrarse con sus amigos, pasarlo bien, y le jodieron la noche, pero esos mismo actos se vuelven asquerosos cuando ocurren como ha tenido lugar en Almería. Al parecer, un grupo de jóvenes de entre 25 y 30 años con síndrome de Down en grado bajo de discapacidad, fue expulsado de un pub, por eso, por tener síndrome de Down. Todos pertenecen a la asociación Asalsido (Asociación Almeriense para el Síndrome de Down) y, acompañados de varios monitores estuvieron sin ningún problema hasta la 1.30 horas, celebrando la clausura de un taller sobre empleo. En ese momento, el bar empezó a llenarse, el portero se acercó a un monitor y le dijo que debían irse, porque “la hora del colegio había terminado”. Los monitores se negaron, pero ante la insistencia del gorila, decidieron, demostrando 400 mil veces más educación, marcharse.

El dueño del local ha manifestado que se ha enterado a través de los medios y que todavía desconoce la versión del portero. Además, se ha mostrado indignado porque está “muy sensibilizado y concienciado con todo lo que rodea a esta discapacidad”. Pues bien, si es así, espero que le den una buena patada (no física, aunque se la merezca) hacia la puta calle, y que no vuelva a trabajar jamás de cara al público, porque ha demostrado ser incapaz para desarrollar tal empleo.

Alvaro Ussía recibió una mortal paliza de manos de porteros de la discoteca Balcón de Rosales

Alvaro Ussía recibió una mortal paliza por parte de porteros de la discoteca Balcón de Rosales

Aunque no se pueden comparar los daños, me viene también a la mente la muerte de Álvaro Ussía, en las puertas del Balcón de Rosales, en Madrid. Le reventaron el pecho a patadas por una discusión absurda, entre tres “valientes” . Dos de ellos permanecen en prisión. El tercero quedó en libertad tras pagar una fianza de 12.000 euros.

Lo que quiero decir, es que hace falta, tal y como ya se está haciendo en algunas comunidades,  legislación. Se necesitan leyes que aseguren que las personas que van a ocupar los puestos de porteros han recibido una formación específica, carecen de antecedentes penales, y no van a excederse en sus funciones. Y un poco de educación, por favor.

Ego de gabacho

•abril 17, 2009 • Dejar un comentario

Ya tardaba el chulito de Sarkozy en meterse con el gobierno de España, ya me extrañaba a mí. Por si no lo saben, el presidente francés ha dicho de Zapatero que  “no es muy inteligente“, el contexto en el que lo ha dicho (aprovechando, además para piropear a Berlusconi), prefiero que lo lean en el enlace, porque se me está empatiñando la aorta y si me paro a explicarlo, a lo mejor me explota, y no quiero dejar el teclado del ordenador perdido de sangre. Entíendanlo.

No seré yo quien defienda a Zapatero, Dios me libre, pero el amigo Nicolás siempre ha sido así de chulapo, al menos a mí me lo ha parecido siempre. No se corta un pelo en dejar plantada a una periodista mientras está siendo entrevistado en directo, en insultar a un ciudadano o en comerle los morros a Carla Bruni en plena calle. Dejo a un lado su eficacia como político, el tiempo lo dirá y, sinceramente, en este preciso instante, me da igual. 

Sarkozy y Bruno en Egipto

Sarkozy y Bruni en Egipto

A lo que iba con este post es que ese comportamiento, ese desdén hacia un español es muy típico de los franceses. Siento generalizar. Recuerdo cuando fui de intercambio a tierras galas. Hablando con los padres de aquella familia (de la que, de verdad, guardo un muy buen recuerdo) noté un sutil discurso de “Francia es lo más y España…no está del todo mal”. A mí eso me repateaba las entrañas y con mi precario francés intentaba defender mi tierra, como si Agustina de Aragón y sus cañones me hubiesen poseído.

Mi madre cuenta muchas veces la siguiente historia, que guarda gran relación con todo esto. Mi abuelo, en los sesenta, como tantos otros, tenía que emigrar (durante varios meses al año) a Francia, huyendo de una situación económica que, gracias al caudillo, estaba padeciendo todo el país.

Así que allí se iba cada año, a aguantar órdenes de los franceses, de sol a sol. Él siempre dice que le trataron bien, a pesar de tener que hacer los trabajos que ellos no querían. Pasaba allí unos meses, y con el dinero que ganaba podía mantener bastante bien a la familia el resto del año, para que se hagan una idea de cómo estaba la cosa, aquello sí que era crisis.

Mi madre, que en esta época tenía unos 6 años, tenía que ir al colegio, claro. Según cuenta, aprendió el idioma en dos meses, de oídas. Un día la profesora preguntó si alguien sabía hacer divisiones con dos cifras. Nadie levantaba la mano. A ella, le había enseñado mi abuelo, en casa. Tímidamente, y bajo las atentas miradas de aquellos niños franceses, se levantó y dijo: “Moi”. Salió a pizarra e hizo la división correctamente, y la profesora le puso la “primera de la clase”. Parece ser que, antes, para los niños eso era el no va más, un auténtico privilegio. Supongo que a algunos de sus compañeros no les hizo gracia que una extranjera emigrante les quitara el mejor puesto, y ya en el recreo, una niña envidiosa la cogió por banda. Mi madre dice que no se acuerda de su nombre, pero que recuerda su cara perfectamente: ojos claros, pelo corto y mala leche…Le empujó y le arañó la cara, pero mi madre no es precisamente una persona que agache las orejas y aguante, además es alérgica a las injusticias, así que la engachó de los pelos y la tiró al suelo.  Después de más de cuarenta años, no se acuerda de quién “ganó”, pero estoy segura de que mi madre, tras el ataque traidor por la espalda, le quitó las ganas a la niña de volver a meterse con nadie más.

¿De qué estaba hablando? Ah, sí, del complejo de superioridad de los franceses frente a los españoles.  Creo que no han superado lo de la Guerra de la Independencia, je.  Ya sé que han hecho cosas buenas por nosotros, de verdad que lo sé, pero esto es análisis extremo, señores, permítanme estas licencias ;).

Cinebasura

•abril 5, 2009 • 4 comentarios

Había pensado titular el texto como “Mierda y gorda”, por aquello del impacto de los vocablos malsonantes combinados con el juego de palabras, pero el asunto de la película “Mentiras y gordas“, va más allá de todo esto. Si “Aquí hay tomate” era el paradigma de la denominada “telebasura”, “Mentiras y gordas” lo es del “cinebasura” español de los últimos tiempos. No sé por qué la he visto, cierto es que el físico de un par de actores puede parecer motivo suficiente, pero estar sentada hora y media sufriendo semejante despropósito no es compensable, ni de lejos, con verle el culo a Hugo Silva. Por lo menos, ya que la he visto, la puedo crtiticar…y despacharme a gusto.

El guión carece de sentido se mire por donde se mire. Se trata de cinco historias paralelas que entre sí guardan cierta relación. ¿Argumento?. ¿Trama?. Pues no sabría decirles, más que nada porque no tiene. Es, simplemente, la historia de una serie de veinteañeros que se dedican a darle a la droga, la fiesta y el sexo. Fin de la película. Lo que más me ha sorprendido es que una de los autores (junto con Menkes y Albacete) del guión es Ángeles González-Sinde, presidenta de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas, espero y deseo que no consiga ni una nominación a los Goya. No creo que se atrevan, vamos. Dios mío, es que cada vez que pienso en la película se me pone una mala hostia…

David Menkes y Alfonso Albacete, directores y guionistas de la película

David Menkes y Alfonso Albacete, directores y guionistas de la película

Es que es muy mala, muy muy mala. Para que se hagan a la idea, es una mezcla entre película porno, documental sobre drogas y jóvenes  y “Ola ola“, aquel programa, en la línea de Callejeros, que mostraba la desenfrenada juerga nocturna de zonas turísticas veraniegas como Ibiza o Sitges.  Me temo que simplemente es una película para que las irreflexivas y adolescentes fans de las series en las que aparecen los guapetes del momento paguen los 5.8 euros que cuesta de media la entrada al cine en nuestro país y se lo pasen de lujo viéndoles envueltos en la espiral del vicio. Lleva recaudados casi 2 millones de euros, y es la más vista desde su estreno.

Fruto del lamentable guión son, por consiguiente, los lamentables diálogos. Hay un par de frases que son (fuera de bromas), propias del surrealismo más estúpido que se pueda imaginar. Gilipolleces, chorradas, tonterías que podrían haber estado escritas por un oranguntán esquizofrénico dando golpes con la mano abierta sobre un teclado de ordenador.

De izquierda a derecha y de arriba a abajo: Alejo Sauras, Ana Polvorosa, Yon González, Ana de Armas, Hugo Silva, Max Iglesias, Mario Casas, Asier Etxeandia y Duna Jové

De izquierda a derecha y de arriba a abajo: Alejo Sauras, Ana Polvorosa, Yon González, Ana de Armas, Hugo Silva, Max Iglesias, Mario Casas, Asier Etxeandia y Duna Jové

Los actores…uf. Mientras me meto con los que lo hacen fatal, pienso en quién se salva. Y es que la mayoría lo hacen faltal. Ya de por sí (salvo excepciones)son mediocres (quiero pensar que es por que son demasiado jóvenes), pero, en ocasiones, hay actores curtidos en la pequeña pantalla que, al dar el salto al cine, sorprenden para bien. No es el caso. Yon González, Hugo Silva y Max Iglesias hacen lo mismo durante toda la película, en personajes muy parecidos a los que hacen en “El Internado”, “Los hombres de Paco” y “Física o Química”, respectivamente, así que mediocres, como ya he dicho.

Ligeramente mejor Mario Casas (cómo no va a bordar el papel de tonto, si siempre hace de lo mismo). Alejo Sauras, tan ridículo como siempre. Duna Jové, a la que ya vimos en la serie “Compañeros” y en la película “Sobreviviré” sigue teniendo la misma dicción rajoyesca, la mayoría de las cosas que dice no se le entienden (cosa que se agradece), vamos, que actúa de pena, para qué nos vamos a engañar. Me han sorprendido Ana de Armas, que está bastante correcta; y Ana María Polvorosa, hace creíble un papel muy alejado del que interpreta en “Aída”. Mención especial a las dos escenas en las que aparece Asier Etxeandía, si le hubiesen dado más importancia a su papel, a lo mejor se salvaba la película.

Se me quedan muchísimas cosas en el “tintero”, pero entiendo que leerme despotricando puede resultarles algo aburrido. Cuando vea alguna película buena, serán los primeros en saberlo.