Sálvame…o mátame

En los últimos meses, estamos siendo testigos de la emisión del que se está convirtiendo en el paradigma de la telebasura en España desde los tiempos de los desaparecidos (gracias al cielo) “Aquí hay tomate” y “Crónicas Marcianas”.  Hablo, por si no han tenido la desgracia de verlo, del programa de las sobremesas de Telecinco: “Sálvame”.

“Sálvame” es más que telebasura, es telemierda. Por una parte, es clavadito a otros programas que provocan náuseas, que tienen menos interés que Falete en tanga, de los que se pasa de largo y punto. Me explico, los contenidos son malos y mediocres: se habla de quién se ha liado con quién, quién ha dejado su relación con quién…imbecilidades de ese calibre. En estos programas, el problema está en el contenido, que es vulgar. Sin embargo, lo de “Sálvame” va más allá, es basura en forma y en contenido. Es un insulto para todo lo que se estudia en las facultades de Comunicación.  

Jorge Javier Vázquez presenta Sálvame

Para empezar, (mientras escribo se está emitiendo) hay siete personas en el plató. Sin incluir al presentador, sólo dos son “periodistas”: Lydia Lozano y Jimmy Giménez – Arnau. De estos dos, siendo que la primera hizo el rídiculo al intentar demostrar que la hija de Romina y Albano estaba viva, el único que me merece algo de respeto es Giménez – Arnau, columnista de los que ya no quedan, sin miedo.  Los otros presentes son Kiko Hernández (me parto la caja cuando se permite el lujo de hablar de “fuentes”, “contrastar información” o “documentación”… ex vendedor de pisos y gran hermano, y ahí lo tienes hablando sobre periodismo, qué asco. También están Yola Berrocal (¿esta tía acabó la Primaria?) y Belén Esteban (con la Esteban no me meto, su papel es el de humorista y lo cumple a la perfección).

Lo que más nerviosa me pone (no sé qué opinarán ustedes si lo han visto alguna vez) es el cachondeo general, la falta de seriedad. El presentador menosprecia a los invitados, da y quita la palabra arbitrariamente, se sienta, se levanta y…(esto es lo más) cita a autores célebres para dárselas de muy culto sin venir a cuento. Los colaboradores atienden llamadas y mensajes en sus propios teléfonos móviles (¡en plató y en directo!), bailan, cantan, gritan, interactúan con el público y rara es la vez que alguien no abandona el plató. Para colmo, a los realizadores les encanta hacer primeros planos de las tetas de Yola Berrocal, de Belen Esteban, y de quien se tercie. Un circo.

Yo creo que se puede hablar de temas “del corazón” de forma más o menos seria. “Hormigas Blancas” rozaba la dignidad. Ya sabemos que los documentales de la 2 no venden…pero por favor, un mínimo de vergüenza

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~ por analistaextremista en junio 24, 2009.

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